Aquello que hace que veamos no puede ser visto; aquello que hace que oigamos no puede ser oído; aquello que hace que pensemos no puede ser pensado (libros 'Vedas' de la tradición espiritual de India)

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martes, 23 de julio de 2013

La respuesta de Gandhi a Tagore.

Estoy leyendo el libro de Romain Rolland: Gandhi, ed. La Pléyade, 1972. Romain Rolland escribió este trabajo en 1923, al compás de las venturas y desventuras, en la India, del gran político y maestro espiritual Mahatma Gandhi.
Lo que más me llama la atención (aunque en el momento que subo esta entrada aún no lo he terminado de leer) es la descripción (págs. 104 y ss.) de las diferencias entre el gran poeta Rabindranath Tagore, hombre de vasta cultura y profundas raíces religiosas, y el Mahatma Gandhi como político y hombre espiritual.

Tagore exigía una espiritualidad más estricta, menos anclada en el mundo. Gandhi le responde con este excepcional texto que Romain Rolland cita completo:



<<Cuando aquellos que me rodean mueren por falta de alimentos, la única ocupación que me está permitida es la de alimentar a los hambrientos... La India es una casa en llamas... La India muere de hambre porque no tiene trabajo que le permita hallar el alimento necesario. Khulna muere de hambre... Los Celed Distrits pasan por una cuarta hambruna. Orissa sufre de hambre crónica... La India está cada día más extenuada. La sangre ya casi no circula por sus miembros. Si no la reparamos, caerá hecha trizas... Para un pueblo hambriento y desocupado, la única forma bajo la cual Dios puede osar aparecérsele, es el trabajo y la promesa de comida, en pago del trabajo. Dios ha creado al hombre para que se ganara el sustento con su trabajo, y ha dicho que los que comen sin trabajar son ladrones... ¡Pensemos en los millones de seres humanos que hoy son menos que animales, que están casi a la muerte!. La rueca es la vida para esos millones de moribundos. Es el hambre quien empuja a la India hacia la rueca... El poeta vive para el mañana, y quisiera que nosotros hiciéramos lo mismo. Presenta a nuestra mirada extasiada la bella descipción de los pájaros, al alba, cantando himnos de alabanza o alzando el vuelo. Ellos tienen su alimento cotidiano, y alzan el vuelo con las alas descansadas, en las que la sangre se ha renovado por la noche. Pero yo he tenido el dolor de observar a pájaros que, faltos de fuerzas, ni siquiera tenían el deseo de agitar débilmente sus alas. El pájaro humano, bajo el cielo hindú, se alza más débilmente todavía que si fuera a reposar. Para millones de seres la vida es un eterno velar, o una eterna catalepsia... He descubierto que es imposible endulzar los sufrimientos de los hambrientos con un canto de Kabir... ¡Hay que darles trabajo, para que puedan comer!... ¿Pero por qué, preguntarán, tengo yo que hilar si no tengo necesidad de trabajar para mí?. Porque como lo que no me pertenece. Vivo de la explotación de mis compatriotas. Seguid el rastro a todas las monedas que lleguen a vuestro bolsillo, y veréis la verdad de lo que digo... Es preciso hilar. ¡Que todos hilen!. Que Tagore hile también, como los demás. ¡Y que queme sus vestiduras extranjeras!... Es el deber del día. Dios habrá de ocuparse del mañana. Como dice Gita: "¡Cúmplase la acción justa">>